Duplicación del discurso
El siguiente microrrelato emplea la alusión para contar una historia: un
lenguaje inventado pero referido (por analogías, similitudes fónicas, etc.),
que permite darle sentido al texto.
Luego de su lectura, comenta de manera oral o escrita sobre
el mismo. Fíjate en la primera oración:
1.
Cuál es el propósito del narrador al enunciar estas tres expresiones: Un peludo, un sapo, una boca de
lobo
2.
Por qué
se utilizan en la narración cierto tipo de animales
3.
Con qué intención se le adjudican las
destrezas de esos animales a una persona
4. Explica
cuál es la reacción del lector con la
lectura del texto
5. Elabora
tu propia versión del cuento reemplazando las palabras o expresiones que
consideres necesario. Luego, siguiendo el modelo, trata de hacer el ejercicio
de escritura de un minicuento de manera novedosa. Recuerda que los títulos
deben ser muy sugerentes y llamativos.
6. Según
el contexto de la lectura ¿qué significa sapo y boca de lobo?
ZOOLOGÍA FANTÁSTICA
Un peludo, un sapo, una boca de lobo. Lejos, muy
lejos, aullaba el pampero para anunciarla salamanca. Aquí, en la ciudad, él
pidió otro sapo de cerveza y se lo negaron:
—No
te servimos más, con el peludo que traés te basta y sobra.
Él se ofendió porque lo llamaron borracho y dejó la
cervecería.
Afuera, noche oscura como boca de lobo. Sus ojos de lince le
hicieron una mala jugada y no vio el coche que lo atropelló de anca.
¡Caracoles!, el conductor se hizo el oso. En el hospital, cama como jaula,
papagayo. Desde remotas zonas tropicales llegaban a sus oídos los rugidos de
las fieras. Estaba solo como un perro y se hizo la del mono para consolarse.
¡Pobre gato! Manso como un cordero pero torpe como un topo. Había sido un pez
en el agua, un lirón durmiendo, fumando era un murciélago. De costumbres
gregarias, se llamaba León pero los muchachos de la barra le decían Carpincho.
El exceso de alpiste fue su ruina. Murió como un pajarito.
“Así es el amor”
Barnoya:
Todas en fila. Se les quedó mirando fijamente con lascivia. Escogió a la
tercera de la segunda fila.
Con la mano izquierda le ciñó el cuello. Con la derecha empezó a acariciarle el vientre. Apasionadamente, acercó sus labios a la boca anhelante de ella. Después, se la bebió enterita (Barnoya: 23).
Con la mano izquierda le ciñó el cuello. Con la derecha empezó a acariciarle el vientre. Apasionadamente, acercó sus labios a la boca anhelante de ella. Después, se la bebió enterita (Barnoya: 23).
El título puede ayudar a interpretar el mensaje. El siguiente microtexto
de Juan José Arreola cobra plena significación si conocemos el carácter
misógino del filósofo alemán Otto Weininger:
Homenaje a Otto
Weininger
Como a buen romántico, la vida se me fue detrás de una perra. La seguí
con celo entrañable. A ella, la que tejió laberintos que no llevaron a ninguna
parte. Ni siquiera al callejón sin salida donde soñaba atraparla. Todavía hoy,
con la nariz carcomida, reconstruí uno de esos itinerarios absurdos en los que
ella iba dejando, aquí y allá, sus perfumadas tarjetas de visita.
No he vuelto a verla. Estoy casi ciego por la pitaña. Pero de vez en cuando vienen los malintencionados a decirme que en este o en aquel arrabal anda volcando embelesada los tachos de basura, pegándose con perros grandes, desproporcionados.
Siento entonces la ilusión de una rabia y quiero morder al primero que pase y entregarme a las brigadas sanitarias. O arrojarme en mitad de la calle a cualquier fuerza aplastante (Algunas noches, por cumplir, ladro a la luna)... (Arreola: 342).
No he vuelto a verla. Estoy casi ciego por la pitaña. Pero de vez en cuando vienen los malintencionados a decirme que en este o en aquel arrabal anda volcando embelesada los tachos de basura, pegándose con perros grandes, desproporcionados.
Siento entonces la ilusión de una rabia y quiero morder al primero que pase y entregarme a las brigadas sanitarias. O arrojarme en mitad de la calle a cualquier fuerza aplastante (Algunas noches, por cumplir, ladro a la luna)... (Arreola: 342).

No hay comentarios:
Publicar un comentario