miércoles, 10 de junio de 2015

texto informativo


Duplicación del discurso

El siguiente microrrelato emplea la alusión para contar una historia: un lenguaje inventado pero referido (por analogías, similitudes fónicas, etc.), que permite darle sentido al texto.

Luego de su lectura, comenta de manera oral o escrita sobre el mismo. Fíjate en la primera oración:
1.       Cuál es el propósito del  narrador al enunciar estas tres expresiones: Un peludo, un sapo, una boca de lobo
2.       Por qué  se utilizan en la narración cierto tipo de animales
3.       Con qué intención se le adjudican las destrezas de esos animales a una persona
4.       Explica cuál  es la reacción del lector con la lectura del  texto
5.       Elabora tu propia versión del cuento reemplazando las palabras o expresiones que consideres necesario. Luego, siguiendo el modelo, trata de hacer el ejercicio de escritura de un minicuento de manera novedosa. Recuerda que los títulos deben ser muy sugerentes y llamativos.
6.       Según el contexto de la lectura ¿qué significa sapo y boca de lobo?             

                                         
                                         ZOOLOGÍA FANTÁSTICA




Un peludo, un sapo, una boca de lobo. Lejos, muy lejos, aullaba el pampero para anunciarla salamanca. Aquí, en la ciu­dad, él pidió otro sapo de cerveza y se lo negaron:
—No te servimos más, con el peludo que traés te basta y sobra.
Él se ofendió porque lo llamaron borracho y dejó la cervecería.
Afuera, noche oscura como boca de lobo. Sus ojos de lince le hicieron una mala jugada y no vio el coche que lo atropelló de anca. ¡Caracoles!, el conductor se hizo el oso. En el hospital, cama como jaula, papagayo. Desde remotas zonas tropi­cales llegaban a sus oídos los rugidos de las fieras. Estaba solo como un perro y se hizo la del mono para consolarse. ¡Pobre gato! Manso como un cordero pero torpe como un topo. Había sido un pez en el agua, un lirón durmiendo, fumando era un murciélago. De costumbres gregarias, se llamaba León pero los muchachos de la barra le decían Carpincho. El exceso de alpiste fue su ruina. Murió como un pajarito.
“Así es el amor”
 Barnoya:
Todas en fila. Se les quedó mirando fijamente con lascivia. Escogió a la tercera de la segunda fila.

Con la mano izquierda le ciñó el cuello. Con la derecha empezó a acariciarle el vientre. Apasionadamente, acercó sus labios a la boca anhelante de ella. Después, se la bebió enterita (Barnoya: 23).
El título puede ayudar a interpretar el mensaje. El siguiente microtexto de Juan José Arreola cobra plena significación si conocemos el carácter misógino del filósofo alemán Otto Weininger: 
Homenaje a Otto Weininger
Como a buen romántico, la vida se me fue detrás de una perra. La seguí con celo entrañable. A ella, la que tejió laberintos que no llevaron a ninguna parte. Ni siquiera al callejón sin salida donde soñaba atraparla. Todavía hoy, con la nariz carcomida, reconstruí uno de esos itinerarios absurdos en los que ella iba dejando, aquí y allá, sus perfumadas tarjetas de visita.

No he vuelto a verla. Estoy casi ciego por la pitaña. Pero de vez en cuando vienen los malintencionados a decirme que en este o en aquel arrabal anda volcando embelesada los tachos de basura, pegándose con perros grandes, desproporcionados.

Siento entonces la ilusión de una rabia y quiero morder al primero que pase y entregarme a las brigadas sanitarias. O arrojarme en mitad de la calle a cualquier fuerza aplastante (Algunas noches, por cumplir, ladro a la luna)... (Arreola: 342).